Miembro del Consejo Internacional de Expertos en Coaching Educativo, Familiar y Personal.

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viernes, 4 de abril de 2014

¡Compórtate Bien! (2ª Parte)

¡Compórtate bien! - www.davidcasadocoach.com
En el artículo anterior os hablaba de la típica frase que escucho casi a diario “¡Pórtate bien!”.

Como ya os decía, es un mensaje sin demasiado contenido y que para cada uno de nosotros puede significar algo distinto, ya que lo que es portarse bien para un niño puede no significar lo mismo que para un padre o una madre.

El jueves pasado di una conferencia con una compañera, y uno de los puntos que traté fue que “el/la niño/a participe en su educación. Educación para ser responsable”

Hoy día, todas las personas estamos sobresaturadas de información. Radio, televisión, prensa, comentarios, blogs, redes sociales, lo que nos dicen y cuentan las personas que nos rodean…

Pues del mismo modo en que las personas adultas estamos sobresaturadas de información y acabamos bloqueados o por no escuchar, a los niños también les sucede lo mismo.

Por ello, en vez de decirle tanto a los niños: lo que tienen que hacer, cuando lo tienen que hacer, recordarle cosas para que “no se les olvide” e incluso hacérselo nosotros mismos, o repetirle lo mismo 6, 7 u 8 veces,

OS RETO A PREGUNTARLES

Y sé que alguno de los lectores estará pensando: “Sí, si es diciéndole las cosas que tiene que hacer y no las hace… imagínate si le pregunto… me dirá que no seguro o sencillamente no lo hará…”

He de deciros que esto es solamente una primera parte. En el siguiente artículo os explicaré la siguiente parte.

Os dejo un ejemplo para que lo vayáis viendo y agradecería si me enviáis un mail a la dirección de más abajo con las dudas o comentarios que queráis.

Madre que va al supermercado con su hijo y éste siempre quiere llevarse 4 o 5 cosas tras una rabieta en la tienda. (Caso real)

Antes de salir de casa.

(Madre): ¿Dónde vamos a ir ahora?
(Hijo): Al supermercado.
(Madre): ¿Cómo vamos a ir por la calle?
(Hijo): Juntos de la mano.
(Madre): ¿Vas a ir sólo por el supermercado?
(Hijo): No, iré contigo y te ayudaré.
(Madre): Si te apetece coger algo, ¿cómo lo pedirás?
(Hijo): Mamá, quiero ese paquete de galletas.
(Madre): ¿Cogerás todo lo que tú quieras?
(Hijo): No, sólo una cosa.
(Madre): Si te comprometes a cumplir todo lo que has dicho, podrás coger una cosa más.
(Hijo): Vale mamá.  J


lunes, 21 de enero de 2013

¿Por qué mi hijo/a se comporta así?

¿Cuántas veces nos hemos hecho esta pregunta?

Permitidme que os lo explique con una historia real de una mamá y su hijo.

" Iba una mamá con su bebé paseando hasta llegar a la panadería para comprar el pan. Nada más entrar, el bebé comenzó a llorar e inmediatamente su madre lo cogió y le miró el pañal. Estaba limpio. Pero el niño seguía llorando, al parecer, sin motivo alguno.

Su madre le acercó el biberón con agua por si acaso su hijo tenía sed, pero éste, mientras continuaba llorando le apartó el biberón.

Finalmente a la mamá se le ocurrió darle un trocito de pan y su hijo, acto seguido se calló.

Al día siguiente madre e hijo volvieron a la panadería y, al entrar, el niño comenzó a llorar otra vez. Su madre volvió a darle el biberón por si su hijo quería agua, pero el bebé, al igual que la vez anterior, mientras lloraba le apartó el biberón.

La mamá, optó por darle el trocito de pan lo que acalló al bebé. Éste estaba aprendiendo que cada vez que lloraba conseguía su objetivo, que, en este caso, era su trozo de pan.

El niño iba creciendo y poco a poco comenzaba a balbucear sus primeros sonidos y palabras. Pero, aun así, cada vez que iba a la panadería con su madre, lloraba para conseguir su trozo de pan.

La madre comenzó a enseñarle como se decía la palabra “pan” y hasta que su hijo no intentaba balbucear el sonido de dicha palabra, no le daba su trozo.

El niño, comenzó a darse cuenta que aquella conducta (lloros) ya había dejado de funcionarle para conseguir su propósito, que era el trozo de pan.

Por ello comenzó a adoptar un nuevo comportamiento con el que sí conseguía lo que él quería. Dicho comportamiento era pedir el pan por su nombre."

La gran mayoría de las veces, y en un gran porcentaje, las rabietas, lloros, desobediencias, pataleos, golpes… de nuestros hijos/as son llamadas de atención hacia nosotros.

Debemos tener en cuenta que todo comportamiento se da, porque obtenemos algo a cambio. Es decir, si un niño/a se comporta de una forma determinada como pueden ser lloros, golpes… es porque le funciona para conseguir aquello que él/ella quiere.

Por ejemplo en la anterior historia, el bebé aprendió que cada vez que lloraba conseguía su trozo de pan. Dejó de llorar cuando se dio cuenta que dejó de funcionar, es decir, cuando la madre no accedía ante los lloros de su hijo.

Por lo tanto, si ante un comportamiento no deseado por parte de nuestros hijos respondemos de forma distinta a lo habitual y no accedemos a darle aquello que desean, estamos provocando un cambio de comportamiento.

Si además, le damos aquello que desean o reforzamos de cualquier otro modo cuando realizan el comportamiento que nosotros deseamos, estamos llevando a cabo un proceso de modificación de conducta.

martes, 4 de diciembre de 2012

Educando con el Ejemplo


Esta mañana, conducía hacia a un pueblo vecino, para dar una conferencia mientras escuchaba un programa de radio en el que los oyentes llamaban y comentaban a modo de gracia sus anécdotas.

Curiosamente y paralelamente, la conferencia que iba a dar esta misma mañana se llamaba Desaprender para Reaprender, en la que iba a dar ejemplos y pautas prácticas a padres, profesores, monitores… para la motivación de los niños en los estudios, tanto en el colegio como en casa, e iba a tratar también comportamientos de los menores y como cambiarlos en caso de ser inadecuados o no deseados.

Una de las oyentes que han participado esta mañana en la radio, contaba que su hijo de 5 años estaba apuntado en la escuela de fútbol que ofrecía el colegio como actividad extraescolar. Según narraba, a mitad del partido del sábado pasado, una madre de un niño que jugaba en el mismo equipo, se levantaba de la grada gritando: “¡A por él, a por él, no dejes que se escape, pégale patadas!”, el niño, obediente a lo que decía su madre, derribó al adversario y comenzó a propinarle patadas mientras, sin parar, se giraba buscando la aprobación de su madre y le preguntaba: ¿Así mamá? ¿Así de fuerte está bien?


Amigos, amigas, compañeros, compañeras… No tenemos que olvidar que los niños son un libro en blanco y los papás y mamás son los primeros bolígrafos que escriben en él.

¿Un consejo?, Educad con el ejemplo, pues somos un modelo a seguir para ellos y dependiendo de nuestra actitud y comportamiento, los niños copiarán comportamientos adecuados o no.
 
Los papás y mamás educáis a vuestros hijos de la mejor forma que sabéis y con toda la buena intención del mundo, pero en ocasiones, se ha de saber cómo cambiar un comportamiento y cuál es la pauta más adecuada para ello.