¿Cuántas
veces nos hemos hecho esta pregunta?
Permitidme
que os lo explique con una historia real de una mamá y su hijo.
" Iba
una mamá con su bebé paseando hasta llegar a la panadería para comprar el pan. Nada más entrar, el bebé comenzó a llorar e inmediatamente
su madre lo cogió y le miró el pañal. Estaba limpio. Pero el niño seguía
llorando, al parecer, sin motivo alguno.
Su
madre le acercó el biberón con agua por si acaso su hijo tenía sed, pero éste,
mientras continuaba llorando le apartó el biberón.
Finalmente
a la mamá se le ocurrió darle un trocito de pan y su hijo, acto seguido se
calló.
Al
día siguiente madre e hijo volvieron a la panadería y, al entrar, el niño
comenzó a llorar otra vez. Su madre volvió a darle el biberón por si su hijo
quería agua, pero el bebé, al igual que la vez anterior, mientras lloraba le
apartó el biberón.
La
mamá, optó por darle el trocito de pan lo que acalló al bebé. Éste estaba
aprendiendo que cada vez que lloraba conseguía su objetivo, que, en este caso,
era su trozo de pan.
El
niño iba creciendo y poco a poco comenzaba a balbucear sus primeros sonidos y
palabras. Pero, aun así, cada vez que iba a la panadería con su madre, lloraba
para conseguir su trozo de pan.
La
madre comenzó a enseñarle como se decía la palabra “pan” y hasta que su hijo no
intentaba balbucear el sonido de dicha palabra, no le daba su trozo.
El
niño, comenzó a darse cuenta que aquella conducta (lloros) ya había dejado de
funcionarle para conseguir su propósito, que era el trozo de pan.
Por
ello comenzó a adoptar un nuevo comportamiento con el que sí conseguía lo que
él quería. Dicho comportamiento era pedir el pan por su nombre."
La
gran mayoría de las veces, y en un gran porcentaje, las rabietas, lloros,
desobediencias, pataleos, golpes… de nuestros hijos/as son llamadas de atención
hacia nosotros.
Debemos
tener en cuenta que todo comportamiento se da, porque obtenemos algo a cambio.
Es decir, si un niño/a se comporta de una forma determinada como pueden ser
lloros, golpes… es porque le funciona para conseguir aquello que él/ella
quiere.
Por
ejemplo en la anterior historia, el bebé aprendió que cada vez que lloraba
conseguía su trozo de pan. Dejó de llorar cuando se dio cuenta que dejó de
funcionar, es decir, cuando la madre no accedía ante los lloros de su hijo.
Por
lo tanto, si ante un comportamiento no deseado por parte de nuestros hijos
respondemos de forma distinta a lo habitual y no accedemos a darle aquello que
desean, estamos provocando un cambio de comportamiento.
Si
además, le damos aquello que desean o reforzamos de cualquier otro modo cuando
realizan el comportamiento que nosotros deseamos, estamos llevando a cabo un
proceso de modificación de conducta.